Este es mi plan.
Irme a un hotel frente al Lago a mitad de la tarde, esperar el atardecer y con el hambre a cuestas ir a su restaurant exclusivo, pedir un plato de fondo en base a filete de trucha, sentarme a contemplar el lago de noche y el reflejo quee las luces de la ciudad ponen en ella, de marco musical escuchar un disco de Los Nocheros y acabar en silencio con total paz.
Luego me voy sigilosamente sin pagar.

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