Cuando despertó lo primero que descubrió fue un cuaderno lleno de escrituras y un pañuelo con olor a flores, las flores lo evocó de recuerdos ensombrecidos y sin rostro y fue en busca de aquel, pero tenía 2 opciones, o ir hacia la izquierda y preguntar a todas las casas o a la derecha y cruzar el puente y consultar a los vecinos de esa zona, como sea que fue la decisión, prosiguió a la derecha y se perdió para siempre.
Aver joven ayúdeme por favor a cargar estas cosas.
¿A donde va?
Al pueblo a venderlas, hoy tenemos feria y hay que aprovechar antes de la cosecha.
Es que estoy buscando a alguien, e inmediatamente supo que ese alguien era una chica, ojeó el cuaderno que estaba envuelto bajo el pañuelo y leyó al azar
tiene un olor a fresco, a lo primero que hueles en las mañanas luego de una lluvia, huele a las flores que están a punto de caer al suelo del otoño, ni es muy fuerte para quedar golpeado, ni suave como para desear más, es el olor del descanso, en la cual te gustaría reposar.
Cogió el pañuelo y era ese olor descrito.
Estoy buscando a alguien.
Bueno, en el pueblo están todos, no hay nadie en estas casas, todos salieron temprano, vamos acompañeme que no vamos a demorar mucho.
y se fue, y se alejo, utilizó un camino muy largo que lo conduciriía a otros pueblos, a ciudades, a ríos, a cruzar pampas, montañas, a conocer más personas, a conocer el amor y el odio, a conocer la paz y la guerra, las guerras, a artistas, a pintores, a ilusionados, a ingenuos y rufianes, a futuros tiranos, a seres inmortales.
